Los préstamos son productos financieros, como todos, evaluables, considerables, comparables y asumibles, o no. Más allá del olfato, en la buena información y en la habilidad para comparar adecuadamente está la clave para obtener un buen préstamo.
La vista del buen pesquisador de préstamos tiene que fijarse, primero, en el tipo de interés, y en el diferencial, ya que en la inmensa mayoría de los casos es variable y con referencia al Euribor.
Tampoco hay que dejar de tener en cuenta qué gastos deberá pagar el contratante, como los de tasación, apertura o cancelación.
El camino más corto para llegar al préstamo más económico por sopesar la tasa anual equivalente (TAE), dato que porcentúa todos los gastos del préstamo.
Sin embargo, el pesquisador de préstamos debe atender a sus condiciones económicas particulares: nivel y formas de ingreso de sueldos y nóminas, para poder conocer dónde comienza el buen crédito y acaba la desconfianza. |