A los bancos no les gusta perder los buenos negocios, y el de las préstamos hipotecarios lo es, lo puede seguir siendo, a pesar de los tiempos de crisis que corren. Para superar la caída de la demanda y para hacer más accesibles esos productos a los usuarios, los bancos han desarrollado dos estrategias: Lanzar al mercado hipotecas privilegiadas para clientes con un alto poder adquisitivo y ofrecer otras con diferenciales reducidísimos.
Las primeras permiten financiar compras de viviendas de más de 300.000 euros o incluso de más de un millón de euros. Las segundas, presentan diferenciales muy, muy cortos sobre el euribor, en la mayoría de los casos por debajo del medio punto porcentual.
Esto, a primera vista, las hace más accesibles, pero sólo a primera vista. La letra pequeña incluye tantos requisitos obligatorios como la suscripción de seguros, las domiciliaciones o los gastos por tarjetas de crédito o de débito, que, a la larga, resultan más caras. |