Miércoles, 20 de octubre de 2010.
Las nuevas exigencias contra la morosidad que ha impuesto el Banco de España están suponiendo un trago muy duro para las entidades financieras españolas. Cuando se anunció antes del verano quisieron restarle importancia (y las hay que todavía lo siguen haciendo), pero las cuentas de septiembre están dejando al descubierto que la medida es muy costosa.
Caja Madrid es uno de los ejemplos de lo dolorosa que les está resultando. La nueva normativa le ha costado 260 millones de euros de sus beneficios, que quedaron en 232,6 millones, un 62,8% por debajo del mismo periodo del año anterior. Pese al fuerte descenso, la entidad confía en terminar el año con unas ganancias similares a las de 2009. Eso será posible gracias a que en el último trimestre del ejercicio pasado se hicieron los grandes ajustes del año y apenas se apuntaron beneficios.
También ayudarán los 134 millones conseguidos en plusvalías con la venta de su participación en la entidad marroquí Attijariwafa Bank, que dedicará íntegramente a dotar provisiones contra la morosidad. En los próximos 12 meses, tendrá que dedicar en torno a 1.420 millones a esta partida para cubrir todo el riesgo crediticio que tiene. Eso supondrá un importante lastre en sus beneficios, ya que no podrá utilizar para ese fin los más de 2.000 millones que recibirá de ayudas públicas del FROB el próximo 31 de diciembre.
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