Miércoles, 12 de enero de 2011.
Eso sí, todos ellos, bancos y cajas, ofrecen aún rentabilidades por encima de los tipos oficiales, por lo que comercializar estos productos no generan, en el mejor de los casos, ganancia alguna para la entidad, sino que en la mayoría de ellos deben soportar una pérdida que añade más presión a su cuenta de resultados.
Este coste es lo que ha llevado a los principales bancos a echar el freno en la llamada guerra del pasivo y recortar en las últimas semanas la rentabilidad de sus depósitos. Esta tendencia es casi inexistente en el caso de las cajas, que además se muestran muy activas para retener a sus clientes.
Así, aunque no hay promociones masivas, en unos casos por el elevado coste, en otros por el veto que se impone a aquellas que han recibido ayudas públicas, las cajas sí están pagando rentabilidades superiores, más del 4 por ciento, a través de las negociaciones bilaterales, según las consultas realizas por este periódico.
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