Jueves, 13 de enero de 2011.
El año ha comenzado con una "excelente" noticia para el sector financiero: BBVA y Santander han logrado reabrir el mercado de emisiones de deuda después de tres meses de cierre total, y han colocado cédulas hipotecarias. "Las condiciones mejoran para la banca española", "el mercado recupera la confianza", "ahora vamos a ver una avalancha de emisiones, sobre todo de cajas", "el crédito volverá a fluir", han sido algunos de los comentarios más repetidos.
A pesar de que reabrir el mercado es innegablemente una buena noticia, los precios que han tenido que pagar los dos grandes bancos españoles han sido mareantes, muy superiores a los pagados por otras entidades europeas de similar o peor rating: diferenciales de 2,25 puntos porcentuales sobre el midswap (equivalente al euribor a más de un año), lo que eleva el interés de la emisión de Emilio Botín al 4,65% anual durante cinco años. Y eso que es Botín. Las cajas que se decidan a lanzarse al mercado tendrán que pagar mucho más todavía.
Máxime cuando la prima de riesgo soberano de España ha vuelto a dispararse esta semana después de la tregua navideña hasta 2,69 puntos porcentuales, su nivel más alto desde el 30 de noviembre. La rentabilidad de la deuda pública es la referencia para la financiación de las entidades privadas y, además, la desconfianza en la solvencia del país es el principal lastre para que la banca pueda salir al mercado.
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