Miércoles, 30 de marzo de 2011.
Juan Carlos Balido y su hermano están de fiesta, aunque no saben si tienen algo que celebrar. Han conseguido que el banco amplie la línea de crédito que sustenta su empresa de forja y fundición. Eso sí, a cambio, les han aumentado los intereses, del 3,5% hasta cerca del 8%. A pesar de eso, se consideran unos privilegiados. Y lo son. "El volumen de créditos concedidos a pymes no para de caer. Conseguir uno nuevo es prácticamente imposible, sólo se puede aspirar a renovaciones y en condiciones mucho más duras. Además, las líneas de liquidez a corto plazo están prácticamente estancadas", asegura Marta Beltrán, directora de Asociación de Empresas Familiares de Madrid (Adefam).
La situación es muy preocupante ya que la economía española está sustentada mayoritariamente en pymes, y estas tienen una dependencia del 99% de la financiación de los bancos. "El problema es que las propias entidades financieras españolas están sufriendo las restricciones del crédito internacional y además tienen que adaptar sus balances a las nuevas exigencias de solvencia de Basilea III", asegura Luis de Guindos, director del Centro de Estudios PwC/IE del Sector Financiero.
Los últimos datos del Banco de España sobre concesión de créditos inferiores a un millón de euros muestran una caída durante el mes de enero de 3.000 millones frente al mismo mes del año anterior, hasta los 13.922 millones de euros. Es casi la mitad de los 30.635 que se otorgaron en enero de 2008, meses antes de que estallara en España la crisis financiera. "Lo peor es que prácticamente la totalidad de estas cifras se refiere a refinanciaciones de créditos concedidos a constructoras o inmobiliarias que, de no concederse, llevarían a la quiebra de esas empresas, lo que a su vez impactaría muy negativamente en los balances de las entidades financieras", explicaLuis de Guindos.
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