Martes, 12 de abril de 2011.
Los problemas de todas las cajas en dificultades son muy similares: excesiva concentración en el ladrillo y acumulación de inversiones no rentables que les llevan a tener un déficit importante de solvencia. Sin embargo, las soluciones que les permite el Banco de España son muy diferentes unas y a otras. Las varas de medir no son las mismas y los dos ejemplos más palmarios de esta realidad que reconocen en privado directivos tanto de bancos como de cajas son CatalunyaCaixa y Novacaixagalicia.
De partida, la caja catalana podrá recibir en forma de préstamos una parte de las ayudas públicas del FROB que necesita y el resto será en forma de capital, es decir, con la entrada del Estado en su accionariado. Ambas son ayudas públicas, procedentes del bolsillo de los contribuyentes, pero es muy diferente recibirlas de una u otra manera, sobre todo para los gestores, que podrán así mantenerse en sus puestos porque el FROB no tomará la mayoría del capital y no podrá imponerse en la gestión de la caja. Y eso que su inversión, entre los préstamos pasados y lo que va a aportar en los próximos meses, rondará los 3.000 millones de euros. Pondrá medio billón de las antiguas pesetas y no tendrá posibilidad de ejercer el control porque, según argumenta el Banco de España, ya estaba negociando con la entidad la concesión de un préstamo antes de que se aprobara el nuevo real decreto ley que impone que las ayudas públicas han de hacerse con la toma de acciones y no con préstamos.
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